“Sin agua segura, no hay alimentos seguros.”
Pilar 2
El agua es de vital importancia para los cultivos. En una cantidad y calidad adecuadas para cada cultivo, permite un desarrollo óptimo. Sin embargo, si se encuentra contaminada, puede poner en riesgo la inocuidad de los cultivos y terminar por afectar la salud de las personas que los consuman.
El hecho de que el agua contenga microorganismos peligrosos nos lleva a la acción de evaluar y gestionar riesgos respecto a ella. Para ello, tenemos una serie de acciones que nos permitirán incrementar y mejorar su calidad:
- Identificar fuentes de agua relacionadas con el campo de cultivo.
- Evitar la entrada de animales a las fuentes de agua.
- Mantener cubierta la fuente de agua.
- Situar letrinas, abonos orgánicos y fertilizantes ladera abajo.
- No lavar cualquier objeto en el agua que se utiliza para riego.
- Proteger las aberturas de los tanques de almacenamiento de agua.
- No hacer preparaciones de agroquímicos cerca de fuentes de agua.
- Mantener limpios los canales por los que circula el agua.
Además de estas acciones que mejoran la calidad del agua, también podemos detallar algunos aspectos clave de este pilar:
- Fuentes de agua segura: en el caso del agua potable, se debe cumplir con ciertos estándares de calidad; y en el caso de aguas subterráneas y superficiales, es necesaria su evaluación.
- Manejo y tratamiento del agua: la filtración y desinfección nos aseguran que la calidad del agua es aceptable. Se realiza mediante procesos de cloración, ozonización y también el uso de rayos ultravioleta que eliminan organismos patógenos dentro de ella.
- Uso correcto del agua en la producción agrícola: minimizar el consumo del agua es importante. Dentro de las técnicas que nos permiten lograr este objetivo tenemos el riego por goteo.
Si bien el agua como recurso tiene múltiples beneficios, el usar agua contaminada puede terminar en la contaminación de alimentos y, por último, causar una serie de enfermedades a quienes consumen estos alimentos.