“Si no es inocuo, no es un alimento”
Cuando hablamos de inocuidad en alimentos nos referimos a alimentos que no causan daño a las personas que los consumen. Podemos decir que un alimento es inocuo cuando está libre de peligro y es digno de confianza.
Como se mencionaba anteriormente, los riesgos que afectan a estos alimentos tienen tres clasificaciones:
- Biológicos
- Químicos
- Físicos
La inocuidad alimentaria se rige y puede ser definida mediante ocho pilares principales, que son una herramienta que ayuda a adoptar buenas prácticas enfocadas a la inocuidad. Su utilización previene la contaminación en los cultivos y, a su vez, evita que los alimentos producidos causen daños al agricultor y a las personas que los consumen. Asimismo, aseguran la inocuidad mediante:
- Higiene: incluye prácticas como la limpieza y desinfección de las superficies que están en contacto con los alimentos.
- Higiene del personal: se refiere a las medidas que siguen las personas que manipulan los alimentos para prevenir su contaminación.
- Manejo integrado de plagas: estrategia para controlar plagas de manera efectiva y sostenible.
Es un compromiso ético y una conducta responsable; es la manera correcta de hacer las cosas. Nosotros podemos lograrlo a través de establecer hábitos y prácticas constantes que no se pasen por alto. Es un compromiso ético del productor y de los involucrados en la cadena alimenticia y de producción.