“El frijol, semilla de vida y sustento.”
Son plantas trepadoras que se enredan alrededor del maíz en la milpa y en otras plantas; dentro de sus vainas se desarrollan alrededor de 6 frijoles. Es una fuente importante de proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Desde tiempos antiguos ha sido fundamental en la alimentación de diversas culturas, especialmente en Latinoamérica.
Es originario de América Central y América del Sur; los frijoles se han expandido globalmente gracias a su capacidad de adaptación y su alto valor nutricional. México es uno de los principales productores, junto con Brasil, Estados Unidos, China e India. Existen 150 especies de frijoles en el mundo, de las cuales 50 se encuentran en México. Cuatro de ellas han sido domesticadas: el común, comba, tepari y acoyote. Además, representa el segundo cultivo de mayor importancia en México y se produce en el centro norte del país.
Su ciclo de vida inicia con la germinación, un proceso que lleva de 4 a 10 días, seguido por el desarrollo de hojas y tallo en un período de 20 a 40 días. El inicio de la producción se estima entre 30 y 60 días, mientras que las vainas se desarrollan y crecen en un lapso de 50 a 70 días. Finalmente, el proceso de maduración completa se alcanza entre 80 y 120 días, momento en el cual están listas para la cosecha.
Para su cultivo se sugiere suelos ricos en materia orgánica y ligeramente ácidos; el exceso de agua puede causar problemas de pudrición en las raíces. Se recomienda la aplicación de composta o estiércol completamente descompuesto para mejorar la fertilidad del suelo. Además, se aconseja mantener una distancia de 5 a 10 cm entre plantas y de 45 a 60 cm entre hileras.
En cuanto a su valor nutricional, los frijoles son una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, hierro, magnesio y vitaminas del complejo B. Ayudan en la regulación de la sangre, mejoran la digestión y contribuyen a la reducción de enfermedades cardiovasculares. Algo que es bastante curioso y llama muchísimo la atención sobre este cultivo es la producción de bacterias fijadoras de nitrógeno que contiene en sus raíces. Son principalmente microorganismos con la grandiosa capacidad de convertir nitrógeno de la atmósfera en una forma utilizable por las plantas. Este proceso es llamado fijación biológica de nitrógeno y es de suma importancia para la nutrición del mismo cultivo.
Estas bacterias asociadas a los frijoles viven en simbiosis formando nódulos en sus raíces comúnmente pertenecen al genero Rhizobium. Este proceso de formación suele ser complejo pero muy interesante:
- Atracción química: Inicia con la atracción química en donde las raíces de los frijoles liberan compuestos químicos llamados flavonoides que atraen a bacterias Rhizobium
- Infección: En esta etapa las bacterias responde liberando señales químicas que inducen la formación de un tubo de infección en la raíz
- Colonización: Las bacterias entran a las raíces a través del tubo y comienza la proliferación formando nódulos.
- Fijación de nitrógeno: Dentro de los nódulos, las bacterias convierten el nitrógeno de la atmósfera en amonio que eventualmente es consumido por la planta. Por ultimo la planta proporciona carbohidratos y un ambiente anaeróbico que es necesario en el proceso de fijación de nitrógeno.
Como dato adicional la enzima clave dentro del proceso de fijación de nitrógeno se llama nitrogenasa.