La riqueza biológica del planeta es el resultado de la evolución que ha ocurrido a lo largo de millones de años en ambientes donde se desarrollan las especies de plantas y animales. Los seres humanos han contribuido a esta evolución a través de la selección de plantas y animales para su uso.
Debido a la contribución humana en este proceso, se han adquirido diversas costumbres y tradiciones respecto a estas especies de plantas y animales. Algunos de ellos son venerados y otros utilizados en rituales que representan la diversidad cultural de nuestra sociedad mexicana. La relación entre la diversidad biológica y la diversidad cultural se manifiesta en el proceso de domesticación. Los alimentos que consumimos hoy en día provienen de este proceso, y se suelen seleccionar características de acuerdo con intereses específicos (tamaño, color, olor, sabor e incluso textura).
La domesticación de los cultivos actuales se dio a partir de plantas silvestres, seleccionándose las semillas de las plantas que mejor cubrían las necesidades (frutos más grandes). Con el paso del tiempo, la variedad domesticada se separó de la silvestre. Las especies domesticadas, así como las ancestrales, son conocidas como parientes silvestres de un cultivo.
Existe otro concepto similar llamado cruza de especies, en donde se puede inducir que los descendientes tomen características de sus ancestros que deseamos (resistencia a plagas, tamaño del fruto). De cierta forma, podemos hacer múltiples cruces incluso entre híbridos y especies ancestrales, lo que se conoce como mejoramiento genético.